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domingo, 16 de septiembre de 2018


LAS CIUDADES OSCURAS

 


Las Ciudades Oscuras es una de las más magnas obras que ha producido el cómic, me atrevo a decir que es una de las obras que más ha contribuido a considerar el cómic como un arte. Y ahí queda eso.

Corrían los despreocupados ochenta, nos dejábamos llevar por el dulce hedonismo de Cairo, nos arrebataba la gamberra diversión de El Víbora y de prontoaparece un álbum llamado La fiebre de Urbicanda y nuestro universo se descoloca. Publicado por Metal Hurlant, escrito (muy bien) por Benoît Peeters y dibujado por François Schuiten (pero requetebién, hay páginas que merecen estar en el Thyssen), ese álbum (ganador del premio de Angouleme) iba a significar el comienzo de una saga que estremecería para siempre nuestro concepto de la realidad. Que no, coño, que no estoy exagerando.

Borges, en uno de sus maravillosos cuentos (Tlön, Uqbar, Orbis Tertius), nos hablaba de un continente desconocido, paralelo, completo, con su cosmogonía, su geografíasolo aprehendido por documentos hallados casi al azar. Esta maravillosa idea la desarrollan los mencionados autores para proponernos un maravilloso juego de espejos (otra vez Borges), y mostrarnos una realidad deformada que pretende, y consigue, que veamos la realidad sin la repugnante patina que nos confiere la pertenencia a un lugar determinado.

Doce álbumes, corregidos, reeditados, perfeccionados (la obra perfecta para coleccionistas) nos presentan un universo completo (yo sigo esperando con ansia más obras). Viajar por el mundo de Las Ciudades Oscuras viene a ser como entrar en esas atracciones de feria en la que un paseo por diferentes tipos de espejos nos muestran nuestro yo deformado. Al final esa deformación nos muestra la realidad de una forma que antes de entrar nos negábamos a aceptar.

Vamos a centrarnos un poco. Todos los álbumes, aunque relacionados, son independientes. Los personajes son completamente arquetípicos: funcionarios, urbanistas (urbatectos), conservadores, artistasque se ven obligados a un viaje, no deseado, que cambia su vida. Un personaje secundario, rebelde a esa realidad, les ayuda a despojarse de sus ideas preconcebidas y a descubrir y descubrirse. Ese universo está conectado al nuestro, y esa conexión (que logran los artistas) es la que nos muestra las paradojas.

Es el espacio, amigo. Las verdaderas protagonistas de la historia son las ciudades, sus arquitecturas (M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-A-S), son las que condicionan los comportamientos, individuales y colectivos, nos definen, nos marcan. Las ciudades soñadas por estos dos artistas a veces son reconocibles inmediatamente (Bruselas, Paris), otras veces son utopías (distopías), que muestran futuros o pasados posibles.

Ojo, que parece que estoy hablando de un peñazo filosófico que te cagas, pues no, son libros de aventuras, que con un toque Kafkiano y una inspiración Verniana, nos harán pasar un rato agradable. Pero nos queda la segunda lectura, la tercera, la cuarta. Nunca dejaras de leer estas extrañas, conmovedoras, intrigantes historias; nunca dejaras de admirar la incuestionable belleza de sus ilustraciones; nunca dejaras de buscar tu realidad en esa evocadora realidad que contienen estas ciudades.

Cuando un aficionado al cómic te enseñe su biblioteca, enseguida podrás catalogarlo en base a estas Ciudades Oscuras. Si te gusta el cómic, si te gusta la literatura, si te gusta el arteLas Ciudades tendrán un lugar destacado en tu estantería.

A pesar de ser una obra que se ha estudiado hasta la saciedad, incluso tesis doctorales hay, nunca ha tenido la difusión pública que merece, como si los amantes del cómic la tuviéramos escondida como un placer disfrutable solo para un escaso número de escogidos, pues no, debemos de evangelizar, y Las Ciudades Oscuras es una de las obras que merecen ser conocidas por el gran público (que cohones, debían de enseñarla en las escuelas). No soy amigo de spoilers, pero no puedo aguantarme: Borges es el protagonista de uno de los álbumes más bellos de la historia del cómic.

Norma la ha editado toda de diferentes maneras, y en los mercadillos aún se pueden encontrar los volúmenes de Eurocomic. Si no la tenéis, no dudéis, que sea vuestra próxima compra, me lo vais a agradecer y fardaréis mogollón la próxima vez que invitéis a alguien a ver vuestra colección.

 

Valoración. 10 de 10

 

miércoles, 5 de septiembre de 2018


BATMAN EL PRINCIPE OSCURO.

 


Ya ha salido la segunda parte de Batman El Príncipe Oscuro y bueno, está bien. Marini nos ha dado lo que nos esperábamos, y ya está. ¿Es esto todo lo que se me ocurre después de haber leído las dos partes?  Pues no, voy a decir mucho más, pero todo a su tiempo.

El año pasado se nos anunciaba a bombo y platillo que el reputado, afamado, nueva estrella del cómic europeo, Enrico Marini iba a realizar un álbum sobre Batman en colaboración con la editorial Dargaud. Yo lo primero que pensé es, ¿quién es este tipo?, luego a medida que mis neuronas (escasas pero cucas) hicieron sus conexiones debidas recordé unos tebeos folletinescos llamados El Escorpión que en su momento comencé a leer pero que pronto abandoné, no por malos, sino porque había cosas que me llamaban más.

Tremendo despegue publicitario hizo que yo, y muchos, esperáramos como verdadera agua de mayo el vistazo europeo a uno de los mitos del cómic (y de la cultura pop, para más ende). Con este segundo volumen la publicidad ya no hizo tanto efecto porque el factor sorpresa se había acabado. Sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar.

El Batman de Marini es bellísimo, no encontraremos otra Gotham tan maravillosa como la que él ha recreado con sus estupendas acuarelas. Solo por ver algunas de esas ilustraciones a doble página con vistas cenitales sobre nuestra ciudad favorita vale la pena comprar los álbumes. Marini es un gran dibujante, y este Batman visualmente es maravilloso, cada viñeta valdría por una portada. La historia, sin ser nada del otro mundo, está bien contada, Marini conoce el oficio y lo maneja como un diestro artesano, ahí está el problema. Es una historia demasiado ortodoxa, demasiado académica, todos esperábamos un punto de vista nuevo y eso es lo que nos deja en la boca un regusto a nube (¿a qué saben las nubes?) después de leerlo. Creo, en mi nada humilde opinión, que Marini se acojonó. Él, como muchos, es un fan del murciélago, y no le perdió ese temor reverencial que en el fondo impone. Es más, la obra de un fan agradecido que de un genio creador. Me recuerda mucho a la sensación que me dejo Batman Arquitectura Mortal, fallaba algo y no eran las ganas del creador ni la actitud del lector.

Sale Joker, sale Harley, sale Croc, sale Selina (aquí Marini sigue la continuidad de Tom King), sale Alfred, sale Gordon (para mi alegría no sale ninguno de sus repelentes acompañantes) y hay dos incorporaciones a destacar: un sicario de Joker llamado Archie, depresivo y suicida; y una niña, pedante, antipática, cargantela cual es el mc guffin de la historia ya que pretende ser hija de nuestro casto Bruce (lo siento, no puedo con los niños).

En principio son solo dos volúmenes, pero la historia deja un cabo suelto y un giro final que parece avanzar una continuación. Yo personalmente, sin que me hayan maravillado los tomos precedentes, me la compraré y disfrutare de este Marini que dibuja al murciélago que te cagas.

Valoración: 7,5 sobre 10

sábado, 25 de agosto de 2018


BOUNCER

 

Hola amigos, hoy vamos a hablar de palabras mayores. Bouncer es un cómic guionizado por Alejandro Jorodowsky y dibujado por François Boucq. La verdad es que podía terminar aquí la reseña y santas pascuas. Pero como igual alguien no conoce a estos dos genios (de todo hay en este mundo de locos), contaré algunas cositas. A Jorodowsky no se le puede considerar un artista total, ni tan siquiera como un creador, o un psicomago (como él mismo dice); es un ser en busca constante de la humanidad y de la trascendencia (tal como la definían Les Luthiers), esto le ha llevado (desde que creó el grupo Pánico con Topor y Arrabal) a una búsqueda constante y (lo más importante) a un deseo de comunicar su búsqueda y sus hallazgos. Ha tocado todos los palos, pero es en el mundo del cómic donde ha llegado a la excelencia, Metabarones, Alef-thau, El Incal (en mi opinión, nada modesta, el mejor cómic europeo de todos los tiempos) Paro ya con Alejandro porque hablar de él requiere una enciclopedia. En los dibujos está Boucq, un artista (no un dibujante, un artista) francés con un estilo personal que también nos ha dado obras maravillosas (ese Jerónimo Puchero no tiene nombre). Estos dos tenían que encontrarse, necesitábamos que se encontraran.

Tanto follón y aún no hemos hablado de Bouncer. Pues es un Western, violento, trágico, adictivo, muy divertido. Aquí no solo vemos todos los clichés de un western clásico, sino que se impregna del espagueti-western, de la tragedia shakesperiana, incluso de los clásicos griegos. Es un tebeo del oeste, si, y bueno, pero nuestro psicomago favorito nos permite varios niveles de lectura.

Bouncer es un pistolero manco con un pasado trágico, y se ve envuelto en aventuras a cada cual más dramática y divertida. Con unos malos malosos y unos amigos que van cayendo como agua de mayo, nos atrapa con una trama enrevesada y, me repito, muy divertida. Indios, mexicanos, confederados, bandoleros, trenes, caballos, tiros (muchos tiros), y el oeste. Los dibujos de Boucq no solo retratan a la perfección a unos personajes que bailan entre lo realista y lo grotesco, sino que captan el alma de los paisajes del oeste (que maravillosas viñetas, parece que estamos viendo una peli en cinemascope), y Barro-city, otra maravilla.

Por otro lado, Bouncer es un ser que busca la superación y la redención, una lucha constante entre sus deseos y sus aspiraciones, entre la individualidad y la colectividad, entre yo y nosotros. Joorodowsky lo lleva a situaciones límites como metáfora de las pequeñas batallas de cada día. No nos da soluciones, pretende enseñarnos a buscarlas. Ya lo he dicho, en Bouncer podemos ver lo que deseemos ver, o lo que necesitemos ver.

¿Por qué no le pongo un diez? Bouncer adolece de secundarios con los que empatizar (los que aparecen no duran mucho). Es quizás su obra en la que el sentido del humor está más encriptado, a veces nos empuja a tomarnos demasiado en serio las aventuras de este manco. Le falta una conclusión. Nueve álbumes realizados por este prodigioso tándem, dos por Boucq en solitario (parecen las aventuras de Daniel Ross, no están mal, pero). Los siete primeros editados en España por Norma en forma de integral, ¿Qué pasó con los otros dos? ¿Se ha cancelado la serie? No tengo ni idea, por más que he buscado en la red no encuentro nada.

Coge un poquito de John Ford, un poquito de Sergio Leone, añádele unos toques de Shakespeare y unos aromas de misticismo; todo ello mezclado por dos maestros: eso es Bouncer. Disfrutadlo mucho.

Valoración: 9 sobre 10