sábado, 18 de agosto de 2018


CHOCOLATE

 


Primer aviso, no voy a hablar de la mierda esa del Johnny Deep. Chocolate (aún no se el porqué del título) es una peli tailandesa del año 2008 dirigida por nuestro querido Prachya Pinkaew (si, el mismo de Ong Bak). Aquí no está Tony Jaa, pero os aseguro que no lo vamos a echar de menos; vamos a tener estampidos por doquier.

Me gustaría ser capaz de resumiros todos los matices del argumento en pocas palabras y, aunque difícil, voy a intentarlo: una chica autista que aprendió artes marciales viendo la tele reparte bastos a diestro y siniestro. Sí, soy consciente de que si miráis páginas de crítica cinematográfica os encontraréis con mucho más, pero no. Segundo aviso, El Friki que Ríe se somete a estrictos controles médicos durante el visionado y análisis de las obras que os ofrece; no lo hago porque mi cuerpo sea un templo ni chorradas de esas, lo hago porque hacer esto dopado es muy sencillo y yo quiero retos. ¿A qué viene esto? Veréis, sobre esta peli de culto se ha escrito mucha tontería, la verdad es que el argumento es así de absurdo, y el director ha cogido el libro de texto de recursos cinematográficos y los ha utilizado todos, todos, sin ton ni son, todos: elipsis, enlaces, metáforas, símbolos El resultado: una narración infumable, llena de petardeos que da urticaria solo comentarla. Las interpretaciones son de obra de navidad del cole de nuestros hijos (si hasta la coja cambia de pierna), la autista cada vez que interpreta nos pone de los nervios (realmente im-pre-sio-nan-te la escena final, puro John Ford jasjasjasjasjas, en la que descubrimos que es zamba después de pasarse la peli dando unas patadas que ni Van Damme). La banda sonora es de peli de Esteso de los años 80 Estaréis pensando que no hay que verla, pues no, SI hay que verla.

Tercer y último aviso, El Friki que Ríe es un romántico. Esta es una maravillosa película de amor, amor al cine de artes marciales. El director ha plasmado en esta peli todos los referentes de este cine haciendo de cada pelea un homenaje a un estilo. En la escena de la fábrica de hielo estamos viendo a Bruce Lee y sus gritos, en la carnicería a Jackie Chan y su sentido del humor, en el restaurante a Quentin Tarantino y sus 88 locos, y así cada pelea contiene los elementos que hicieron maravilloso a este género. Desgraciadamente en la versión que podemos ver en el mundo occidental se suprimieron los pasajes en los cuales la niña aprendía de estos genios por una historia de derechos de autor, esto hace que la época del aprendizaje quede coja y que no sea tan evidente el homenaje. Peleas maravillosamente rodadas, con la cámara lenta cuando hace falta, con una coreografía perfectamente adaptada a cada uno de los estilos que homenajea. La actriz protagonista es una auténtica acróbata que ha sabido cambiar su forma de pelear perfectamente, unas veces es Bruce, otras Jaa, otras JackieLa escena de la pelea final que transcurre en la fachada de un edificio es, quizás, de lo mejor que se ha filmado en este género. Una peli con unas peleas realmente espectaculares, de esa que cuando la estás viendo dices: ño, me dolió hasta a mí”. Dicen los entendidos que es una película de bajo presupuesto, y una mierda con piñones, se lo gastaron todo en médicos. Aquí no hay efectos especiales (algún recorte de fotograma sí que lo hay), lo que hay son unos especialistas buenísimos y unos servicios médicos a la par, muchas de las leches son de verdad y las consecuencias las podemos ver después de los títulos de crédito (imprescindible).

Chocolate es una película que hay que disfrutar, la primera media hora riéndonos de la historia, y el resto gozando como enanos del buen cine de artes marciales.

Valoración: 7,5 sobre 10

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